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sábado, 20 de julio de 2013

Historieta ^^ (IV)

Noche de Tormenta.

En lo alto de la azotea, donde nadie pudiese encontrarla, a nadie se le ocurriría subir ahí un día de tormenta, estaba a salvo de miradas curiosas e inquisidoras. Los truenos caían uno tras otro asustando a la ciudad, la luz se había ido y todos estaban escondidos en sus casas con sus velas y linternas esperando que la tormenta parase, que volviese la luz y pudiesen seguir sus vidas tranquilamente. Una persona había desaparecido de su casa, no se preocuparon demasiado, estaría escondida en algún portal, a ella no le asustan los truenos, se repetían una y otra vez en su casa. Pero ella no está en un portal, ella está en la azotea, prácticamente hecha una con el agua, la lluvia oculta sus lagrimas y los truenos sus llantos, la tormenta había llegado en el momento en el que ella más la necesitaba, así podría esconderse, nadie notaría su tristeza. Y así su voz quedó muda ante el rugido del cielo, aunque a veces se podía escuchar una voz rota en el firmamento que preguntaba "¿Por qué?"

lunes, 8 de julio de 2013

Historieta ^^ (III)

Cierra los ojos y extiende los brazos entre la hierba alta. Los dedos de sus pies y de sus manos sienten el ligero roce de los tallos y las hojas de las plantas que la rodean. Su cabello se extiende cual abanico entre las flores mientras la brisa acaricia su rostro inmaculado bañado por la suave luz del sol de primavera. Puede oír como un pequeño manantial vierte sus aguas entre unas piedras cercanas, el goteo del agua y el sonido de los pájaros cantores llenan la estancia produciendo en la joven una tranquilidad infinita. Vuelve a abrir los ojos para contemplar los pequeños cúmulos de nubes intentando ver formas imposibles en ellos. Ve un conejito, un barco pirata, un dragón, una carroza tirada por caballos alados, una tortuga... Su imaginación viaja entre las nubes, viéndose a si misma surcándolas, sintiendo la libertad en todos sus poros. En esos momentos, ella es completamente feliz.

Historieta ^^ (II)

Camina por la acera solitaria en la noche fría mientras sus cabellos se llenan de los ligeros copos de nieve que caen lentamente y que envuelven todo lo que tocan en un manto blanco perfecto. Sus pasos se pierden en la oscuridad entre las escasas farolas y las huellas que deja rompen la perfección del paisaje pero enriquecen la escena para los ojos curiosos de este narrador que la sigue desde la oscuridad. Sigue avanzando hasta llegar a la siguiente farola, donde se encuentra con un edificio con cristales polarizados. Mira en ellos su reflejo, su largo pelo rubio suelta pequeños brillos creados por la luz de la farola reflejada en las pequeñas gotas, que sin duda momentos antes eran delicados copos de escarcha y ahora ante el contacto se han derretido. Su abrigo largo y negro está cubierto de nieve y sus botas se ocultan entre la capa blanca del suelo nevado. Se acerca un poco más al cristal para fijarse en su rostro, cuya pálida piel contrasta con el oscuro abrigo, sus labios se han vuelto morados por el frío y unos ojos color añil la miran con tristeza mientras las manchas negras de máscara de pestañas van tiñendo con lagrimas sus mejillas enrojecidas. Pero para sorpresa de este narrador, en lugar de producir una mueca producida por el llanto, sonríe ante el espejo y sigue su camino desapareciendo en la oscuridad.