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lunes, 9 de mayo de 2016

Historieta ^^ (XVIII)

Las gotas de lluvia se deslizan por los cristales de la deslucida ventana. La cabaña está sumida en la oscuridad, solo iluminada en momentos por haces de luz de los relámpagos que surcan las nubes y anuncian los estallidos de los truenos. Dentro unas manos hacen la función de ojos abriendo cajón tras cajón en busca de las que, en ese instante, parecen inexistentes velas. La luz de un rayo que ha caído cerca inunda la habitación haciendo que, por un segundo, todo sea visible. En ese momento, en un reflejo, los ojos captan la silueta cilíndrica de la cera. comienza a buscar frenéticamente las cerillas que deberían haber junto a la vela, tras un momento de incertidumbre al no encontrarlas se para. Con los brazos en alto y determinación, comienza a andar lentamente hacia la cocina, hay un mechero junto a la caldera. Con él enciende la vela y consigue finalmente que sus ojos vuelvan a funcionar. La lumbre es escasa y el movimiento de la llama crea sombras escalofriantes, pero su calidez absorbe todo lo demás. Vuelve al dormitorio, se acerca a la mesilla y deja caer cera derretida encima creando un soporte improvisado para la vela. Se sienta en la cama y por un instante que podría haber sido eterno se pierde en las sombras que crea la danzante lumbre. Otro rayo cae, la estancia se ilumina ampliamente con la fulminante luz blanca absorbiendo por un momento el fulgor anaranjado de la vela. Mira por la ventana al mismo tiempo que el trueno retumba en sus oídos. Las gotas forman figuras increíbles en el vidrio mientras el viento implacable golpea con fuerza la cabaña haciendo que la madera antigua cruja. No hay miedo en su mirada cuando extiende la mano hacia la ventana y apoya su palma contra el vidrio. En sus ojos se puede ver como besa la lluvia y abraza la tormenta.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Historieta ^^ (XVII)

“Los libros se amontonan a su alrededor en columnas torcidas que amenazan con caerse, solo la luz del ordenador ilumina la estancia, unos ojos vacíos miran la pantalla mientras sus dedos, que parecen tener vida propia, aporrean el teclado, escribiendo y borrando, escribiendo y borrando, escribiendo y borrando… tiene que acabarlo, la entrega es dentro de dos horas y el final la está matando. El móvil vibra cada cinco o diez minutos, no le hace caso, ya sabe quién es, sabe que dicen los mensajes, lleva toda la noche igual. Date prisa, date prisa, hay que entregarlo ya. No se da cuenta de que eso hace que vaya más lenta, pero ya no le hace caso, solo importa terminarlo, que el final sea perfecto y a la vez insustituible. Solo importa eso.”

lunes, 5 de mayo de 2014

Historieta ^^ (XVI)

La nieve caía lenta pero insistentemente, al poco rato de haber comenzado la nevada el suelo ya estaba cubierto por lo que parecía una alfombra enorme. Todo se había vuelto de color blanco y negro, no había ni rastro de los demás colores. Los árboles, los coches, las farolas, todo estaba cubierto, incluso los paraguas de los transeúntes parecían haber perdido su color. 
A lo lejos se divisaba a una chica con un vestido amarillo, intentando no perder el color, no llevaba paraguas, parecía sentirse bien con el tacto de la nieve en su cara. De pronto una bola de nieve chocó contra su espalda. Se dio la vuelta, un chico le sonreía mientras lanzaba hacia arriba otra bola de nieve cogiéndola en el aire, la chica sonrió y se agachó para contraatacar. Tras un rato de proyectiles por uno y otro lado acabaron acercándose lo bastante como para que el chico la agarrase y la levantase. Ella comenzó a reírse mientras intentaba soltarse pero no podía, él la tenía firmemente agarrada por la espalda y las piernas, acerco su cara a la del chico y le besó. Él, sorprendido, la soltó y se quedó mirando como le sonreía. Ella se acercó y le acarició la mejilla. Él puso su mano en la cara de la chica y acercó los labios a los de ella fundiéndolos en un dulce beso. Se separaron lentamente mirándose a los ojos. No volverían a fijarse en otros ojos que no fueran los que estaban viendo en ese momento, ya no.

domingo, 12 de enero de 2014

Historieta ^^ (XV)

"Inspira, espira, inspira, espira..." me decía continuamente a mi misma, "lentamente, inspira, espira..." no debía entrar en pánico, solo respirar lentamente, hacer que mi corazón fuera más despacio, gastar menos oxígeno, no debía gastarlo, había visto demasiadas películas para saber que ponerme histérica no me ayudaría en absoluto, solo empeoraría la situación. Sentí la pierna dolorida, estaba atrapada y no podía moverla, intenté un último esfuerzo pero era imposible, a menos que pudiese mover todo lo que tenía encima no podría sacarla, y yo, con la escasa fuerza que tenía y la situación en la que me encontraba metida me era imposible. ¿Por qué había acabado ahí? Ah sí, había ido a clase, que buen momento para volverme buena alumna, el edificio tenía los pisos superiores en obras, pero nos hacía ir de todos modos, "No hay peligro alguno" decían, que me lo dijeran a mí ahora. Era muy temprano, ni siquiera había salido el sol, no había casi nadie en los pasillos, una limpiadora y algún que otro alumno medio dormido. Me dirigí a las escaleras, estaban al fondo del pasillo, empecé a subirlas y todo empezó a temblar, "un terremoto" me dije "pasará en un momento". Seguí subiendo y noté que algo había caído sobre mi cabeza, era una piedrecita, miré al techo, una gran grieta se había abierto y cada vez se hacía más grande, eché a correr, de repente un trozo de techo cayó sobre las escaleras impidiéndome el paso, intenté retroceder pero fue inútil, todo se me vino encima, sentí como si la tierra me tragase y todo se volvió negro. Cuando desperté creía no haber abierto los ojos todo se había vuelto de color negro, empecé a palpar a mi alrededor, estaba atrapada, no solo por la pierna aprisionada y seguramente rota, se había creado una burbuja de aire entre los escombros, seguramente había tenido mucha suerte, eso, si me encontraban a tiempo. Intenté buscar mi móvil, estaba completamente roto, no servia para nada, la tecnología me había abandonado. Me quedé en silencio, demasiado silencio, traté de agudizar el oído, nada, no podía escuchar nada, ¿sería porque mis oídos se habían atrofiado con la caída? chasquee los dedos, no, mis oídos estaban bien, entonces, ¿no había nadie ahí fuera? o quizá había demasiados escombros para que yo pudiese oír nada, no podía estar segura pero ninguna de las opciones me gustaba, ¿y si nadie más había sobrevivido? o tal vez nadie se había dado cuenta, estábamos a las afueras, puede que nadie hubiese visto nada, entonces, estaría perdida... No, me dije, me salvarían, tenia que venir más gente, tanto alumnos como profesores, me salvaría, solo tenia que esperar, aguantar hasta que me sacaran de ahí, inspirar y espirar, nada más.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Historieta ^^ (XIV)

En la orilla, ella otea el horizonte. Hace tiempo que el sol se puso pero sigue mirando hacia donde el mar se tragó los últimos rayos del astro.

Poco a poco el cielo se va oscureciendo y empiezan a verse estrellas en el firmamento pero ella no las contempla, solo ve el débil reflejo verdoso que divisó cuando el sol desapareció de su vista.

No deja de pensar en ese verde tan hermoso que le había recordado a sus ojos, esos ojos que ya no volverían a mirarla.

Historieta ^^ (XIII)

Me encontré buceando sin la necesidad de tomar aliento en la profunda fosa oceánica iluminada por la preciosa ciudad perdida. Los acuáticos seres que allí habitaban me guiaban hacia la superficie alejándome más y más de la luz. Salí del agua y respiré, pero cuando abrí los ojos me encontraba en una extraña habitación de hormigón. Olía a muerte, a gas, a putrefacción. Allí me encontré a un hombre con un bigote ridículo, el pelo lacio y la mirada intensa. Me invitó a salir de esa estancia para entrar en otra más elegante iluminada por la luz llameante del hogar. Yo, que lo había reconocido al verle, le pregunté el motivo de la atrocidad por la que se le conoce, pero él no me contestó, se limitó a sonreír y se dirigió a las llamas para desaparecer junto a ellas. La habitación quedó en penumbra y decidí irme. Me acerqué a la ventana donde pude vislumbrar lo que parecía un barranco infinito. Un pterodáctilo lo sobrevolaba y decidí saltar sobre él. El dinosaurio me llevó sobre su lomo a través de las nubes, entre islas flotantes y seres maravillosos. La noche cayó sobre nosotros y note como mi cuerpo se adormecía, cerré los ojos y cuando los abrí una cama había sustituido al dinosaurio, ya no estaba ahí, y lloré. La realidad me hizo llorar.

Historieta ^^ (XII)

Todos somos diferentes, cada persona es un mundo en sí mismo, con sus costumbres, sus gustos, sus creencias, sus recuerdos… Las experiencias que vivimos nos definen, las personas que entran en tu vida y sus propias experiencias te cambian lentamente. La vida es como un camino, tú defines el camino que dejas atrás pero andas sin saber qué te depara, solo conoces el final del viaje, conoces el destino pero no el camino, ni la duración, ni las curvas o los baches, ni las alegrías ni las tristezas, tampoco las decisiones o las preocupaciones, ni siquiera los que te acompañen en él, solo el final. Ese final en el que acabamos todos, pues es para todos igual, todos somos iguales al final, aunque creamos en unas cosas o en otras, el final del camino es el mismo, con más esperanzas o menos, con más fe o menos, al final no se hacen diferencias, ni de sexo, ni de edad, ni de raza, ni de creencias, ni de orientación sexual, ni económicas, ni políticas, ni sociales… al final de la partida, el rey y el peón van a la misma caja. Al final todos somos iguales, de que sirve entonces tratarnos de diferente manera durante el camino si todos somos iguales al final, de que sirve discriminarnos durante el camino si en realidad todos somos iguales. Al final todos somos iguales aunque seamos diferentes.